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Crisis Económica Venezuela 94-96

Por Guillermo Artavia Díaz, Luis Alejandro Calderón e Ivannia Torres Rodríguez
(Maestría en Administración de Negocios, UNED, 2006)
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I. Introducción

La vulnerabilidad de los mercados financieros latinoamericanos al liberarse las economías generó en gran medida el debilitamiento de estas estructuras económicas, las cuales, por años, habían sido reguladas por los gobiernos. Esta situación vino a afectar a los países latinoamericanos que no se encontraban preparados para este cambio.

Venezuela ha tenido una década de los noventa, decepcionante como muchos otros países latinoamericanos y la atribución de este pobre desempeño, se debe principalmente a la política económica, a las fluctuaciones del mercado de petróleo, y a otros eventos externos como internos no predecibles, una cuestión difícil.

La sociedad venezolana encontró esta crisis global en 1994, acontecimiento que se pudo evidenciar con el decaimiento del crecimiento económico, las bajas tasas de inversión privada, influenciado además que en la parte de la economía no petrolera, existía una alta inflación, una caída real de los salarios y el aumento de la pobreza.

Por lo anterior, y considerando que Venezuela es un país económicamente petrolero, realizamos un análisis de las principales variables que afectaron a este país, tanto en la parte económica, como en la parte política, social y fiscal, las cuales se vieron ampliamente afectadas por el debilitamiento que se generó con la aplicación de los programas de ajustes estructural, 1989, que se realizaron fuertemente en esta economía.

Los efectos distributivos iniciales de este paquete de reformas implementado en 1989, tuvieron consecuencias políticas que llevaron a un cambio abrupto de las expectativas de los negocios (confianza de los inversionistas), que afectó a la economía y empeoró aún más el grado de intranquilidad social. La economía ya se encontraba en una decadencia significativa.

Estos impactos, corresponden, por ejemplo, al pasar de un sistema de control de precios, y otros tipos de rigidez de mercado, a un sistema de libre mercado, las correcciones principales en los precios y cambios en la estructura de incentivos inducen ajustes lentos y costosos a los agentes económicos y dado que los pobres tienen menos mecanismos para protegerse contra tales, estos costos serán soportados desproporcionadamente por aquellos que están en la cola inferior de la distribución.

Estos efectos distributivos negativos fueron puestos en marcha junto con el resto de las reformas, sin embargo, la magnitud fue subestimada y la respuesta política fue mucho mayor de lo que se había pensado posible.

I. Antecedentes del problema

El auge de los precios del petróleo a partir de 1973 había generado que la economía interna del país dispusiera de una masa de excedentes provenientes de la renta (impuesto) no generados por la economía interna (parte de la economía que no depende de la economía petrolera), pero sí, disponibles para ser invertidos, situación que generó en la economía una cantidad de excedentes provenientes de la renta que pudieran ser invertidos. Al respecto, Baptista (1997) señala: “la contradicción existente entre la capacidad para acumular capital, esto es capacidad para ampliar la producción, y la posibilidad de que el mercado venezolano pudiera absorber la mayor producción, y a su vez, garantizar una tasa de ganancia razonable se manifestó desde finales de la década de los setenta.”
Al incrementarse la acumulación de capital en niveles muy por encima de lo que era posible que la sociedad venezolana absorbiera productivamente, sobrevino el colapso del modelo de capitalismo generado de las rentas del petróleo. En su momento Baptista (1997: 151) señaló: “El colapso ocurre, en breve, no cuando la renta merma y desaparece sino justamente en el caso contrario”.

Como se muestra en el siguiente cuadro, el impacto del petróleo en la economía venezolana era considerable.

Cuadro N° 1: Impacto del Petróleo en la Economía de Venezuela

Indicador (Promedio)
1970-1979
1980-1989
1990-1999
Ingresos Fiscales Petroleros/PIB
15.1
13.2
9.8
Ingresos Fiscales Petroleros/Ingresos Totales
70.1
60.7
47.4
Exportaciones Petroleras/Exportaciones Totales
87.4
82.2
81.3
Exportaciones Petroleras/PIB
23.0
21.2
22.9
PIB Petrolero/PIB total
31.3
20.0
25.3

Fuente: FMI y BCV.

En consecuencia, en períodos de bonanza petrolera, se aceleró el crecimiento de la actividad económica, el resultado fiscal es generalmente un superávit o presenta un déficit manejable y la situación externa es relativamente sólida. Lo contrario sucede cuando los precios petroleros se derrumban.

Es a comienzos de 1983 cuando la crisis económica de Venezuela se mostró con toda su intensidad (esta situación trajo repercusiones con el tiempo en la economía venezolana, las cuales se vieron reflejadas en la crisis de 1994-1996). Ella se manifestó a través de la crisis del pago de la deuda externa que enfrentó el país (al igual que otros países de América Latina), debido al colapso del modelo de acumulación capitalista rentístico, y al inadecuado manejo de la política económica. Los factores de orden estructural y coyuntural (disminución de los precios del petróleo, de la inversión y de las exportaciones petroleras, excesivo endeudamiento externo y exigencia del pago de la deuda vencida), se muestran con toda su fuerza. A partir de ese momento, se adoptaron un conjunto de medidas tendentes a ajustar la economía para corregir los desequilibrios macroeconómicos, evidenciados en el déficit de la balanza de pagos y en las cuentas del sector público.

Cuadro N° 2: Indicadores Macroeconómicos

Indicador (Promedio)
1951-1960
1961-1970
1971-1980
1981-1990
1991-1999
Crecimiento real de PIB (%)
7.9
6.0
4.2
0.7
2.1
Índice de Precios del Consumidor (var. Anual %)
1.9
1.0
8.5
25.0
44.8
Balance de la Cuenta Corriente (%PIB)
-0.7
2.6
2.0
1.9
2.9
Balance Fiscal del Gobierno Central (%PIB)
n.a.
0.2
1.2
-1.3
-1.7
Precio de la Canasta Petrolera Venezolana (US$)
13.3
9.4
28.1
32.3
16.8

Fuente: FMI y BCV

Los problemas económicos serios para Venezuela comenzaron en los años ochenta, tal y como se muestra en el cuadro anterior. Desde 1950 y hasta la década del setenta el país presentó tasas de crecimiento económicamente altas contra una baja inflación y, así como un superávit fiscal y uno externo. No obstante, durante los ochentas el crecimiento del PIB comenzó a desacelerarse y se hizo extremadamente volátil, la inflación sobrepasó los dos dígitos(Ver Anexo N° 2), y tanto las cuentas fiscales como las externas comenzaron a deteriorarse de manera acelerada. Adicionalmente, el desempleo y el tipo de cambio (Ver Anexo N° 1) comenzaron a mostrar variaciones nunca vistas en la historia económica del país. La principal razón para este cambio de relativa estabilidad a una enorme volatilidad fueron los choques petroleros, primero positivos en los setenta, y luego negativos en los ochentas. La incapacidad de la economía venezolana para manejar estos choques llevó al primer intento fallido de estabilización macroeconómica en 1989. Desde luego, las políticas económicas que funcionaron bien durante los años de estabilidad, no tuvieron efectividad en tiempos de mayor turbulencia.

En ese año, 1989, el gobierno decide adoptar un programa de ajustes, sujeto a los condicionamientos que establecieran el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (entidades internacionales que intervinieron por un acuerdo de financiamiento de US$ 600 millones que costearía el programa de reformas a emplear), y dirigido a lo que se consideró como una liberación de los precios de los bienes y servicios, apertura de los mercados, libre flotación del tipo de cambio, reformas financiera, fiscal y de la política comercial, fuertes estímulos a la inversión extranjera, programa de privatizaciones, entre otros, todo con el único fin de transformar el modelo de desarrollo de la economía venezolana, la cual tenía una alta dependencia del petróleo.

A juzgar por el pobre desempeño de la política macroeconómica de los últimos años, década de los ochenta y noventa, (alta inflación, crecimiento débil y volátil, crisis cambiarias y en los términos de este intercambio insuficientemente amortiguados, desmonetización, amplio déficit fiscal y caída en el PIB per cápita), además de que el programa de ajuste no se desarrolló como debía ser, la política económica fue poco eficiente en el cumplimiento de sus objetivos básicos: estabilidad, crecimiento económico.

Cuadro N° 3

Como se muestra en esta gráfica, podemos observar que en parte de la política económica, lo correspondiente a la política fiscal, tuvo un enorme decrecimiento en los ingresos fiscales en los correspondientes al petróleo (impuestos de renta) decayó enormemente en contraposición con los ingresos no petroleros (IVA, impuesto de renta a personas físicas y jurídicas, tributo a las importaciones, entre otros), los cuales crecían pero de una manera que no compensó adecuadamente, lo que no sustentó el decaimiento de los ingresos provenientes del petróleo.

Asimismo, otros aspectos que afectaron considerablemente la política fiscal de Venezuela, dentro de los años de 1990 a 1996, correspondieron a:

  • Exceso de Volatilidad y Ciclos Petroleros. Debido a que el sector público es exportador neto de petróleo, los ingresos fiscales y el resultado fiscal fueron muy volátiles y asociados a la variabilidad de los precios de los hidrocarburos.
  • Déficit Fiscales Estructurales. Desde 1990, la mayoría de los resultados fiscales habían sido deficitarios, algunos de magnitud considerable. Debido a la caída sostenida de las exportaciones petroleras per-cápita reales, el incremento de los gastos y un nivel muy bajo de ingresos tributarios no-petroleros.
  • Bajos Ingresos No Petroleros e Instituciones Tributarias Débiles. Aunque desde la implementación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en 1993, los ingresos no-petroleros se habían incrementado, permanecieron a bajos niveles si se comparaban con otros países latinoamericanos. Mientras que la presión tributaria en Venezuela era de alrededor del 11%, medida con respecto al PIB no-petrolero, el promedio para América Latina estaba cerca del 16%. Adicionalmente, más del 50% de la Población Económica Activa laboraba en el sector informal, lo que reducía considerablemente la base impositiva. También existieron altos niveles de evasión y de elusión impositiva, y la administración de los impuestos llevada a cabo por el SENIAT(Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria) presentaba importantes fallas. Adicionalmente, habían muchos impuestos menores, difíciles de administrar, y la legislación impositiva era bastante compleja. Las instituciones judiciales eran débiles, y las multas y penalidades generalmente no se aplicaban.
  • Gasto Público con Tendencia al Alza, Volátil y Excesivamente Rígido. El gasto público había tendido al alza en los últimos años. En 1995 el gasto representaba 18,6% del PIB. Esto tenía que ver con un aumento en las erogaciones por concepto de sueldos y salarios, especialmente en los despachos de educación, salud y defensa.
  • Uso de la Devaluación como Instrumento de Ajuste Fiscal. La devaluación produce un efecto fiscal favorable en el caso venezolano debido a que la cuenta corriente del sector público es superavitaria por excelencia. En consecuencia, en períodos de bonanza petrolera generalmente tiende a haber apreciación del tipo de cambio para contener presiones inflacionarias, lo que deteriora el resultado fiscal de manera importante (García, et al, 1997). Sin embargo, en períodos de bajos precios petroleros y dificultades fiscales, la devaluación es utilizada para mejorar las cuentas fiscales, pero teniendo como contrapartida una mayor inflación.

En lo que corresponde a política monetaria el Banco Central de Venezuela (BCV) utilizó activamente lo que son las operaciones de mercado abierto con bonos de su propia emisión, todo con el fin de poder a través de estos mecanismos de transparencia y efectividad del manejo monetario, alcanzar objetivos anti inflacionarios y de estabilidad externa de la moneda.

Todas estas situaciones comentadas anteriormente, generaron la crisis que se presentó entre 1994 y 1996, consecuencias que a pesar de que se realizaron políticas para mejorar la situación y salir de ella, se mantienen hasta cierto punto en la economía venezolana.

II. Justificación e importancia del tema

La economía venezolana a mantenido durante muchos años, la dependencia generada por las utilidades o rentas que se perciben de la producción y exportación del petróleo, lo que no le ha permitido tener una visión más clara de las perspectivas económicas que debían haberse generado como apoyo a la sostenibilidad de la economía basada únicamente en la exportación del petróleo, conllevando, a que no se mirara en políticas de más largo alcance, que generaran una mejor distribución de las ganancias.

Desde esta perspectiva, la apertura económica a la que se ve obligada a realizar Venezuela, es uno de los aspectos económicos más importante que debemos considerar para Latinoamérica, dado que inicia una nueva estructura, donde las decisiones que se vayan a tomar no dependerán del exterior, sino, de políticas estructuradas internamente, donde se logre una mayor competencia interna, que se ubique adecuadamente dentro del contexto de la globalización y así también, se logre el estímulo del proceso de inversión, el cual ha venido decayendo constantemente en los últimos años, aspecto que constituye un caso único a nivel mundial.

III. Objetivos de la investigación

Como los principales aspectos a evaluar en este trabajo, consideramos conveniente que se analicen, lo que correspondan a:

  • Enmarcar aquellos aspectos que generaron la situación presentada en Venezuela entre 1994 y 1996.
  • Analizar los alcances de la crisis y la manera más apropiada de afrontarla.
  • Relacionar el contexto político y social con el desenvolvimiento de la crisis.
  • Las medidas que se tomaron para afrontar la crisis que se venía presentando desde años anteriores y que generaron la crisis de 1994-1996 y las posibles medidas que podían tomarse para no haberse generado la misma en los años de 1994-1996.

Es conveniente señalar, que los objetivos propuestos para la investigación, se fundamentan en el colapso político, social y económico en que se vio sumergida Venezuela, dada la crisis experimentada. Asimismo, buscaremos la manera de aportar diferentes políticas económicas, fiscales, monetarias y cambiarias, que permitieran combatir esta crisis para encontrarle una salida a mediano y largo plazo al futuro incierto que se tenía en el país.

IV. Origen de la crisis económica Venezolana para 1994-1995

La crisis venezolana se viene originando desde 1973, donde se inicia un proceso que con el pasar de los años se ve agravado, cada vez más, con la caída de la renta petrolera, la alta deuda externa y las decisiones políticas que se tomaron de manera fuerte e impactante que no lograron sus objetivos. Sin embargo, esta crisis tiene un carácter endógeno, ya que principalmente se ve determinado por un modelo de desarrollo basado en las rentas del oro negro (petróleo), que privilegió una cierta especialización de la economía que la hizo improductiva hasta cierto punto, así como la insuficiencia del gobierno de regular adecuadamente los procesos económicos. A continuación se presentan los factores que originaron la crisis, tomando en consideración, los aspectos económicos, políticos y sociales que la englobaron.

1. Aspectos Económicos

Dentro de este aspecto, podemos considerar los aspectos monetarios y fiscales siguientes:

a) Dentro del periodo de 1990 a 1996, se obtuvo 1 periodo con superávit y 5 periodos con déficit, debido a la alta dependencia de los resultados fiscales que se tenían, con la variación de los precios del petróleo, lo que generó una alta volatilidad del balance fiscal. Siendo el más preocupante el vivido en 1994
(-13.2% del PIB)
b) La situación anterior, inició un proceso de inestabilidad monetaria y la aparición de presiones inflacionarias. (Véase Anexos)
c) Al tenerse una política fiscal expansiva, el gobierno debió intervenir en mayores actividades económicas que no le correspondían hasta ese momento, en plena competencia con el sector privado, contribuyendo al déficit público estructural, lo que requería nuevos endeudamientos en el exterior para hacerles frente.
d) En 1983 se decidió abandonar el sistema de cambio fijo por el de un sistema de cambio múltiple (vigente hasta 1989). Corresponde a aquellos arreglos cambiarios establecidos bajo un régimen cambiario fijo y/o flexible, en los que coexisten distintas tasas de cambio (de compra y de venta), por grupos de actividades de ingresos y pagos dentro de la balanza de pagos, los cuales se negocian todas en un mismo período y, en donde la oferta de divisas a comerciar es controlada por la autoridad monetaria y/o puede ser determinada por el mercado.
e) En 1989, se buscan tasas de interés de estímulo para determinadas actividades económicas, así como el control monetario, lo que no generaba un rumbo fijo de la situación económica.
f) Se tenía un inadecuado régimen de supervisión y regulación bancaria. La Superintendencia de Bancos no tenía autonomía financiera, administrativa ni funcional.
g) La expansión fiscal y monetaria, conjuntamente con las maxidevaluaciones, han dado lugar a un proceso inflacionario. La tasa de inflación fue de 71 % en 1994, de 60 % en 1995 y de 103% en 1996.

2. Aspectos Políticos

a) En 1984, con la entrada del nuevo gobierno, el Banco Central de Venezuela (BCV) retomó la administración de las tasas de interés, con el fin de reactivar la actividad económica, sin embargo, el peso de la opinión que tenía el gobierno, no permitía aplicar adecuadamente las políticas.
b) La legislación vigente para la década de los ochenta, permitía que el BCV financiara de manera indirecta al gobierno.
c) La creación de entidades institucionales para atender las necesidades financieras de ciertos sectores económicos generó un mayor déficit.
d) La costumbre por parte de los gobiernos en tener un enorme gasto público producto de un abultado número de subsidios y regalías; y una política de endeudamiento demasiado arriesgada, y como los ingresos por concepto de exportaciones petroleras eran suficientes para cubrir el gasto público, realmente no se desarrolló nunca una política económica y menos una política tributaria eficiente y adaptada a la realidad del país y modernizada

3. Aspectos Sociales

a) El debilitamiento del mercado petrolero y el cierre del financiamiento externo empezaron a generar en la década de los ochenta una población desempleada alta. Dicha situación se vivió en su máximo esplendor en 1995 y en 1996. Véase Anexo N° 1.
b) La elevada concesión de préstamos a personas y empresas sin el debido análisis de riesgo y emisión de garantías inadecuadas, poco a poco crearon una población menos capaz de hacer frente a las deudas.
c) La sociedad no tenía un adecuado conocimiento del riesgo bancario, dada la escasa información suministrada, lo que no le permitía a la sociedad un adecuado análisis y seguimiento de las instituciones financieras, con respecto al estado en que se encontraban, con llevando a que tuvieran pérdidas económicas y financieras considerables.

Además, como el sistema impositivo venezolano mostraba una marcada dependencia con respecto al petróleo, se puede constatar que los ingresos petroleros en 1994 representaban un 47% de los ingresos fiscales totales, si se compara con 1989, un 60%, existe una reducción considerable. El impuesto sobre la renta aplicada a personas naturales apenas contribuye con un 2.5% de lo recaudado, mientras que otros impuestos como los que corresponden a licores, cigarrillos, fósforos, sucesiones, etc., apenas aportan un 2% de lo recaudado. Todo vino en decaimiento por el tipo de políticas que se estaban aplicando de acuerdo a los programas de ajuste.

Asimismo, la tarifa ad-valorem máxima fue reducida de 135% a 80% para los bienes de consumo y 50% para las materias primas, bienes intermedios y bienes de capital. La simplificación del sistema de tarifas de importación incluyó la eliminación de los aranceles diferenciales basados en peso o volumen. Las restricciones cuantitativas fueron reducidas y planificadas para que fuesen eliminadas de manera gradual. Posteriormente, la tarifa máxima de importación fue reducida en 50%, se eliminaron todos los restantes aranceles de importación y se redujeron más las restricciones cuantitativas: sólo el 15% de las importaciones de bienes manufacturados requerían permisos.

En 1991 la tarifa máxima fue reducida a 40% con excepción de los vehículos automotores con grandes motores (mayores de 3000 c.c.) y bebidas alcohólicas, para las que se mantuvo una tasa máxima de 50%; las tasas para bienes intermedios fueron reducidas a 20-30% (excepto para los productos del Pacto Andino, que ya tenían una tasa máxima de 15%). Las tarifas para bienes de capital e intermedios fueron reducidas a un máximo de 5% si no eran sustitutos de productos del Pacto Andino y a 10% si competían con algún miembro del Pacto. Las prohibiciones de aproximadamente 120 bienes de lujo fueron eliminadas y reemplazadas por una tarifa de 40%. El impuesto sobre servicios de aduana fue reducido de 5% a 1%. Se estableció un sistema especial para las importaciones de vehículos automotores, con tres categorías para vehículos armados con tarifas de 5, 10 o 25%. Todos los monopolios de importación fueron eliminados.

Las exportaciones con un contenido de valor agregado local de 30-90% recibieron un crédito de impuestos de 30% de su valor, mientras que más de 90% recibió un crédito de 35%. Este esquema reemplazó un sistema escalonado que llegaba hasta el 48%. En marzo de 1990, comenzó a implementarse la caída gradual de los subsidios a la exportación planificada en 1989. Los incentivos de impuestos a la exportación fueron reducidos en 50%, a 15 y 18% del valor de las ventas y en 1991 se eliminó del todo y reemplazó mediante un sistema de reintegro de aranceles de importación.

Estos aspectos son de consideración, ya que no solo afectan la parte económica del país, sino, el financiamiento que se requiere para la parte de la gestión del gobierno y también a la población en general, dado, que una mala decisión gubernamental traía consecuencias sobre todos los venezolanos, lo que al final, se reflejó con los resultados obtenidos en 1996.

V. Alternativas de política económica

Considerando que el gobierno venezolano intervino en el control de aquellas entidades que se encontraron en una situación de desequilibrio, existían otras políticas que en buena teoría podrían haber aplicado, las cuales consideramos convenientes comentar, tales como:

  • El haber preparado un plan de contingencia fiscal, monetario y económico, para prevenir cualquier movimiento de inestabilidad que resultara en el transcurrir de los años, como medida cautelar en las épocas en que el precio del petróleo crecía constantemente. A pesar de que era una posibilidad que se podía dar (que las rentas no alcanzaran a satisfacer todas las demandas) se debía contemplar como una inversión que generaría una solución a un problema que tenía matices de realizarce, dado el poco control que se estaba teniendo.
  • Como una de las medidas cautelares, en 1973 se pudo iniciar con una política de reducción del gasto público, es decir, tratar de mantener un equilibrio entre los ingresos que se generaban y los gastos que se tenían, de manera que no se tuviere que recurrir al financiamiento con el sector externo.
  • Asimismo, se debieron haber generado políticas tributarias adecuadas que le permitieran al gobierno obtener recursos que no fueran únicamente de las rentas del petróleo, como se comentó anteriormente, en 1989 el 60% de los ingresos fiscales provienen del oro negro y en 1994 se tenía un 47% de esos ingresos fiscales.
  • Al realizar una liberación del tipo de cambio, es decir, establecer un régimen de cambio múltiple, permitió que existiera una mayor especulación del tipo de cambio, aspecto que consideramos pudo haber mejorado, si se hubiere establecido un sistema que no fuera tan rígido pero tampoco tan flexible, de manera que la economía no sufriera un impacto tan profundo.
  • La utilización de los instrumentos fiscales logrando una estabilización y un crecimiento dentro de lo que corresponde a un adecuado balance macroenómico, una distribución equitativa de la renta y una eficiencia en la asignación de recursos, es otra estrategia que debía haberse aplicado. Sin embargo, el mantener las tres equiparadas es algo difícil, por lo que el gobierno debe buscar cuales son los ideales políticos que se desean obtener, en ese momento el gobierno debió decidir entre un sistema tributario eficiente o uno que interfiere menos con el comportamiento económico y creara un menor impacto sobre las decisiones para trabajar, ahorrar o invertir, y un sistema tributario de distribución deseable o uno que logre mejor los objetivos de equidad de la sociedad.

VI. Desarrollo de la Crisis

Debemos iniciar con una explicación de lo acontecido en la década de los ochenta, ya que a partir de 1983, Venezuela implementó dos programas de ajustes que crearon un nuevo entorno para la agricultura venezolana. Durante el período 1983-1988, se instrumentó un programa de ajuste de orientación heterodoxa (una forma de reducir el déficit fiscal, para reducir la expansión monetaria y resolver los programas de la balanza de pago) , basado en el control de precios, de las tasas de interés y del tipo de cambio, restricciones al comercio exterior, incremento del gasto público agrícola, de los subsidios a los productores y otras medidas. A la disciplina fiscal y monetaria que caracterizó el período subsiguiente a la crisis de pagos (1983-85), le siguió uno de expansión económica, impulsado por la fuerte intervención del Estado y del crecimiento del gasto público más allá de las posibilidades del país, que además, debía pagar cuantiosos recursos por concepto del servicio de la deuda externa. Este crecimiento del gasto gubernamental se dio paralelamente a una caída drástica de los ingresos petroleros.

La economía logró crecer durante el lapso 1985-1988. El Producto Interno Bruto (PIB) y el PIB no petrolero (PIBNP) lo hicieron a la tasa media anual del 5,3 y del 5,8% respectivamente. La tasa de desempleo disminuyó desde el 12,1% en 1985 al 6,9% en 1988. Toda esta reactivación económica, se había logrado sin embargo al altísimo costo de producir graves desequilibrios macroeconómicos, evidenciados a través de elevado déficit fiscal, altas tasas de inflación, excesiva sobrevaluación del tipo de cambio oficial, tasas de interés reales negativas, pérdida de reservas monetarias internacionales y otros.

Como resultado, la economía y el sector agrícola crecieron, pero a un alto costo ya que se generaron desequilibrios de orden macroeconómico. Luego, a comienzos de 1989 el gobierno aplicó un programa de ajuste de corte ortodoxo.

El proceso de ajuste macroeconómico implica la aplicación de instrumentos de política económica que se utilizan para corregir dos desequilibrios económicos básicos:

a) déficit persistentes en la balanza de pagos que conduce eventualmente a una carga de deuda externa imposible de atender y
b) déficit fiscal persistente que tiende a crear presiones inflacionarias y origina un círculo vicioso de incertidumbre respecto a las políticas macroeconómicas, distorsiones en la asignación de recursos y desestímulos para la inversión productiva.

Las políticas de ajuste macroeconómico se refieren a los instrumentos que tienen por objetivo reducir los desequilibrios básicos de la economía, en las cuentas externas, en el uso de los recursos internos y al mismo tiempo tratan de cambiar la estructura de los incentivos y de las instituciones, en el caso de Venezuela, la inconsistencia que predominó, nunca permitió que se madurara adecuadamente el concepto, esta situación se ha vivido por un lapso de tiempo considerable, donde, con el pasar de cada gobierno, se tiene que volver a negociar.

Este programa de ajuste (1989,a partir de este año se cambio de un programa heterodoxo a un programa ortodoxo) con corte ortodoxo, (los objetivos y las políticas de estabilización y ajuste estructural que se propusieron se basaban en la liberación de los precios de los bienes y servicios, apertura de los mercados, libre flotación del tipo de cambio, reformas financiera, fiscal y de la política comercial, fuertes estímulos a la inversión extranjera, programa de privatizaciones y reducción del papel del Estado en la economía), contempló dentro de sus aspectos fundamentales una reforma financiera basada en una represión, debido principalmente a varios aspectos que la motivaron como fueron:

a) Una política monetaria que pretendía un mayor manejo de las tasas de interés, un sistema de encaje legal selectivo y diferenciado por tipo de instrumento financiero e institución.

b) Al establecerse una política de fijación administrativa de las tasas de interés, las mismas se volvieron negativas, por una inflación creciente, conllevando a un desequilibrio en los mercados monetario y cambiario.

c) No existía un régimen legal financiero adecuado, que permitiera respaldar el crecimiento del sistema financiero acorde con la expansión de la economía.

d) Inadecuado régimen de regulación y supervisión bancaria.

En los últimos años había sido muy difícil articular una comprensión clara de qué es lo que se requiere para que se logren los objetivos. Una parte fundamental son los elementos básicos, eficiencia en el gasto y reformas institucionales para que funcione la economía. Una economía funciona cuando está ordenada, y eso pasa por una política fiscal clara, un presupuesto que se respete y en el que, además, funcionen los mecanismos de contrapeso. Sin embargo, todos estos aspectos no fueron puestos en marcha adecuadamente durante los noventa, lo que contribuyó a que se realizara nuevamente un decaimiento en la economía, esto a pesar de que entre 1990-1992, como consecuencia de la Guerra del Golfo Pérsico, aumentaron los ingresos fiscales, sin embargo, en 1992 resurgieron los desequilibrios económicos expresados por el déficit en la balanza de pagos y las cuentas fiscales, aunado esto, a los problemas de inestabilidad política vivido entre 1992 y 1993.

Con el nuevo gobierno en 1994, se regresó a una nueva fuerte economía regulada con controles sobre el mercado de divisas, los precios y las tasas de interés. Todas estas decisiones agudizaron las crisis en lugar de mejorarlas declinación de la actividad económica no petrolera, aumento del desempleo, aumento de la inflación a pesar de los controles, pérdida de reservas monetarias internacionales, desconfianza hacia el país en los mercados internacionales.

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VII. Medidas adoptadas para salir de la crisis económica

A partir de junio de 1994 se regresó nuevamente a una fuerte economía regulada con controles sobre el mercado de divisas, los precios, las tasas de interés y otras áreas. Sin embargo, el gobierno no pudo volver atrás en lo que se refiere a la reforma de la política comercial, y a pesar de la incoherencia que esto generaba con la política de controles, tuvo que mantener el cumplimiento, aunque con ciertas restricciones, de sus compromisos de libre comercio en el marco de la integración regional (sobre todo con Colombia). En síntesis, el programa económico basado en los controles no dio el resultado esperado, y en consecuencia, en abril de 1996, la administración del Presidente Caldera tuvo que dar marcha atrás en su política y firmar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, bajo la condición de adoptar un nuevo programa de ajustes denominado “Agenda Venezuela”.

La Agenda Venezuela es un programa económico que retoma en sus principios básicos las reformas que se habían propuesto en el programa de ajustes de 1989. Es un programa de estabilización y reformas estructurales que tiene como objetivo fundamental restablecer los equilibrios macroeconómicos básicos. Se trata de un programa cuyo eje es el ajuste fiscal (eliminación del déficit) acompañado de reformas en el marco jurídico que regula el mercado laboral, profundiza en la privatización, en la apertura petrolera, en la reforma del sistema de seguridad social y en el fortalecimiento del sistema financiero. Las políticas iniciales de la Agenda Venezuela incluyeron:

  • eliminación del control de cambios,
  • liberación de las tasas de interés y de los precios(excepción de una canasta de medicamentos),
  • ajuste del precios de los derivados del petróleo y de los servicios básicos,
  • aumento del impuesto al consumo suntuario y a las ventas al mayor,
  • medidas para restringir el gasto público,
  • privatización de las empresas básicas y de la banca en manos del Estado.

Entre los logros importantes del programa se encuentran:

1. Disminución del ritmo inflacionario mensual en 1996, luego de un nivel máximo en mayo de ese año. No obstante, la tasa de inflación continúa siendo elevada.
2. Estabilización del tipo de cambio.
3. Mejora de las cuentas fiscales, aunque el factor incremento de los precios del petróleo, en 1996, fue determinante para este resultado.
4. Aumento de las reservas monetarias internacionales (impulsadas también por el aumento de los precios del petróleo parcialmente).

Sin embargo, el crecimiento económico y la disminución de la tasa de desempleo sólo se esperaba alcanzarlo en 1997. Mientras tanto, la tasa de inflación esperada para 1997 se ubica en 35%, aunque es menor que la de 1996 (99,9 %). En 1996, los componentes de la demanda agregada declinaron fuertemente. En el caso del consumo privado la disminución fue del 4% mientras que la inversión cayó en 7,2%, con una fuerte disminución de la inversión privada por tercer año consecutivo del 32,8%. No puede negarse sin embargo, que las expectativas económicas habían mejorado, por lo que se esperaba que en 1997 el PIB lograra crecer por encima del 4%, que la inflación se ubicara entre 35 y 40%, las exportaciones no petroleras aumentaran por encima de los US$ 5.000 millones y se mantuviera el equilibrio en las cuentas fiscales con superávit de la balanza de pagos, gracias a los balances positivos de la cuenta corriente y de la cuenta capital.

No debe desconocerse que a pesar del mejoramiento en las expectativas, la instrumentación de las reformas a la Ley Orgánica de Trabajo, los aumentos de salarios en la economía y en el sector público más allá de lo previsto, así como la lentitud en los programas de privatización y reestructuración de la administración pública, introducen elementos que impiden bajar la tasa de inflación hasta el nivel deseado de una cifra, mientras que las bases para mantener permanentemente un equilibrio fiscal se debilitan.

VIII. Lecciones de la Crisis

Una vez expuesto un panorama amplio de las situaciones acontecidas, concluimos en que se presentan las siguientes enseñanzas:

1. La Agenda Venezuela sirvió para vislumbrar una determinada orientación de lo que será la política económica del futuro. Es decir, continuará, no sin dificultades, la introducción de reformas económicas e institucionales destinadas a insertar a Venezuela en los procesos de globalización y en los mercados internacionales. Y esto significa que todos los sectores productivos, incluyendo el agroalimentario, para poder sobrevivir deberán aumentar su productividad como instrumento para hacerse más competitivos, preservar sus mercados e incursionar con las exportaciones en otros mercados a la par que se mantienen tasas de ganancia atractivas.

2. El retroceso vivido por el país en materia de distribución del ingreso y el crecimiento de los niveles de pobreza configuran una situación muy difícil, en la cual se deben buscar los mecanismos necesarios para mejorar la distribución del ingreso y reducir sustancialmente los niveles de pobreza.

3. La dependencia que se tiene sobre las rentas que genera el petróleo, es un aspecto muy negativo que debe ser analizado y revisado por el gobierno, dado que es un recurso natural agotable, en el que el país, debe iniciar a buscar nuevos mecanismos de generar ingresos, ya sea con la agricultura o la industria, de manera que se logre un equilibrio con las exportaciones de llamado oro negro(petróleo).

4. El Estado debe aportar el entorno apropiado y la base apropiada para el desarrollo de empresas privadas vigorosas y competitivas, además, debe fomenta la formación educacional de alto nivel (licenciatura y hasta doctorado), a fin de que las empresas privadas tenga la mano de obra interna necesaria para su desarrollo.

IX. Bibliografía

- Banco Central de Venezuela, Evaluación de la Política monetaria durante 1995, Caracas, Abril 1995(doc. Interno)
- Gutierrez, Alejandro. (1995). La Agricultura venezolana durante el período de ajustes.Caracas: Fundación Polar-Area Economía Agroalimentaria, serie Estudios Especiales.
- Baptista, Asdrúbal (1989): “Tiempos de Mengua. Los años finales de una estructura económica” (Separata). Fundación Eugenio Mendoza. Venezuela Contemporánea
- Guiti,L (1994). El Rol del petróleo en la economía Venezolana contemporánea. (1era edición).Caracas: Publicación Ministerio de la Secretaria de la Republica de Venezuela.
- Córdova, Armando (1990): “La Estructura Económica Tradicional y el Impacto Petrolero en Venezuela. La economía contemporánea de Venezuela. Tomo I
- Banco Central de Venezuela. Anuarios de cuentas nacionales (varios años).
- www.ilustrados.com/documentos/cambiaria.pdf

Algunas páginas de Internet consultadas:

- www.bcv.org.ve
- www.mem.gov.ve/
- www.pdvsa.com/
- www.camarapetrolera.org
- www.mpd.gov.ve/
- www.opec.org
- www.ucv.ve/
- www.cgr.gov.ve

ANEXOS

Venezuela: variables macroeconómicas seleccionadas, 1986-1996

Año

1986

1987

1988

1989

1990

1991

1992

1993

1994

1995

1996

Porcentajes de variación anual

Producto Interno Bruto per cápita (PIBPC)

4,0

1,1

3,3

-11,1

4,0

7,5

3,9

-1,9

-5,0

1,2

-3,8

Producto Interno Bruto (PIB)

6,5

3,6

5,8

-8,6

6,5

9,7

6,1

0,3

-2,8

3,4

-1,6

PIB Petróleo

8,7

5,2

4,1

0,0

13,9

10,3

-1,2

7,1

4,7

7,1

 4,9

PIB No petrolero (PIBNP)

6,0

5,6

5,0

-9,8

4,5

9,6

8,2

-1,5

-4,9

1,7

-3,6

PIB Agrícola (PIBA)

7,7

4,0

4,6

-5,1

-1,5

2,4

2,1

-2,7

1,9

0,6

0,3

PIB Manufactura

7,1

2,5

6,9

-11,8

6,0

9,7

2,5

-1,0

-4,2

2,6

-5,8

PIB Constru-cción

6,3

3,0

7,9

-27,0

7,8

30,9

34,6

-5,5

-26,2

-11,4

-3,9

Indice de Precios al Consumidor (*)

11,6

28,1

29,5

84,5

40,8

34,1

31,4

38,1

60,8

59,9

99,9

Salarios Reales

-4,3

-15,1

-8,8

-15,8

-7,9

-8,2

3,8

-6,8

-11,0

-7,0

s.i

Porcentaje

Tasa de desempleo abierto

10,3

8,5

6,9

9,6

9,9

8,7

7,1

6,6

8,6

10,2

12,4

Porcentaje del PIB

Sector Público (balance)

-7,4

-6,0

-9,4

-1,1

-2,1

2,7

-3,6

-2,4

-6,8

-4,8

0,7

Oferta Monetaria (M1)

21,4

19,2

15,3

10,5

8,2

9,8

11,2

7,2

7,8

8,9

s.i

Tasa de interés anual sobre los depósitos (%)

Tasa de Interés

8,9

9,0

9,0

33,1

29,1

31,3

35,6

53,9

39,0

25,1

25,2

Bolívares por US Dólar

Tipo de cambio

8,1

14,5

14,5

34,7

46,9

56,8

68,4

90,8

148,5

180,0

415,5

Indice 1990 =100,0

Tipo de Cambio Real Efectivo

61,2

85,4

76,5

89,8

100,0

93,6

89,6

86,6

89,9

71,9

s.i

Millones de US Dólares

Exporta- ciones

8535

10437

10028

12915

17444

14968

13955

14222

15688

18630

22802

Exporta- ciones No Petroleras

1486

1510

2059

3053

3341

2633

2719

3422

4398

5058

5190

Importa- ciones

7866

8870

12080

7030

6608

10042

12672

11019

8277

11458

10598

Balanza en Cuenta Corriente

-2245

-1390

-5809

2161

8279

1736

-3365

-2223

2450

2255

7355

Balanza en Cuenta Capital

-707

960

-1180

-3650

-3294

2962

2822

1159

-3074

-2887

-478

Variación en Reservas Monetarias

-3882

-965

-3872

113

2476

2424

-662

124

-972

-1784

5507

Servicio de la Deuda Externa

5103,1

4871,9

5551,6

3830,8

4989,8

3321,5

3331,4

3944,8

3690,9

4651

s.i

Intereses Deuda/ Exporta- ciones (%)

34,3

25,9

29,1

26,6

17,1

15,5

18,3

17

17,5

15,6

s.i

Se refiere a la tasa de inflación
s.i = sin información
Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo (1996), Banco Central de Venezuela

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