DESAFÍOS
QUE ENFRENTA HONDURAS ANTE LA CRISIS ECONÓMICA
MUNDIAL Y LA CRISIS POLÍTICA ACTUAL
Por
Roberto Enrique Chang López
Economista
Catedrático
de la Universidad Católica de Honduras
Setiembre 2009
I.
Origen de la Actual Crisis Económica Mundial
De
acuerdo al orden de los hechos, todo empezó con
el estallido de la burbuja tecnológica de principios
de siglo XXI, entre los años 2000 y 2001, produciendo
una salida de capitales de inversión, tanto institucionales
como familiares en dirección a los bienes inmuebles
creando una enorme burbuja especulativa en los Estados
Unidos de América (USA), como en muchos otros
países occidentales.
Por
otro lado, uno de los eventos que impulso dicha crisis
fueron los atentados del 9/11 que supusieron un clima
de inestabilidad internacional que obligó a los
principales Bancos Centrales a bajar los tipos de interés
a niveles inusualmente bajos, con objeto de reactivar
el consumo y la producción a través del
crédito. La combinación de ambos factores
dio lugar a la aparición de una gran burbuja
inmobiliaria fundamentada en una enorme liquidez.
En
el caso estadounidense, la compra-venta de vivienda
con fines especulativos estuvo acompañada de
un elevado apalancamiento, es decir, con cargo a hipotecas
que, con la venta, eran canceladas para volver a comprar
otra casa con una nueva hipoteca, cuando no se financiaban
ambas operaciones mediante una hipoteca puente. El mercado
aportaba grandes beneficios a los inversores, y contribuyó
a una elevación de precios de los bienes inmuebles,
y, por lo tanto, de la deuda.
Pero
el escenario cambió a partir de 2004, año
en que la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED)
comenzó a subir los tipos de interés para
controlar la inflación. Desde ese año
hasta el 2006 el tipo de interés pasó
del 1% al 5,25%. El crecimiento del precio de la vivienda,
que había sido espectacular entre los años
2001 y 2005, se convirtió en descenso sostenido.
En agosto de 2005 el precio de la vivienda y la tasa
de ventas cayeron en buena parte de los Estados Unidos
de manera abrupta. Las ejecuciones hipotecarias debidas
al impago de la deuda crecieron de forma impresionante
y numerosas entidades comenzaron a tener problemas de
liquidez para devolver el dinero a los inversores o
recibir financiación de los prestamistas. El
total de ejecuciones hipotecarias del año 2006
ascendió a 1.200.000 lo que llevó a la
quiebra a medio centenar de entidades hipotecarias en
el plazo de un año. Para el 2006, la crisis inmobiliaria
ya se había trasladado a la Bolsa: el índice
bursátil de la construcción estadounidense
(U.S. Home Construction Index) cayó un 40%. En
el año 2007 el problema de la deuda hipotecaria
subprime empezó a contaminar los mercados financieros
internacionales, convirtiéndose en una crisis
internacional de gran envergadura, calificada por algunos
como la peor desde la segunda guerra mundial.
Durante
el 2008, el incremento de los precios de las materias
primas particularmente, la subida del precio del petróleo
y de la comida aumentó tanto que comenzó
a causar verdaderos daños económicos,
amenazando con el hambre en el Tercer Mundo, la estanflación
y el estancamiento de la globalización, el precio
del petróleo superó los US$100/barril
por primera vez en su historia, y alcanzó los
US$147/barril en julio, debido a fenómenos especulativos
de alta volatilidad que condujeron a un fuerte descenso
durante el mes de agosto.
Aunado
a todo lo anterior, niveles de desempleo, niveles de
inflación elevados, inestabilidad en los precios,
desconfianza en los mercados llevaron al Gobierno de
USA y de naciones del occidente a inyectar liquidez
a sus economías a través de un proceso
de nacionalización de empresas privadas principalmente
instituciones bancarias como de la industria automotriz
para evitar se dispararán el nivel de desempleo
producto de potenciales bancarrotas, adoptando una política
fiscal expansiva.
Aunque
en el último cuatrimestre de 2009, las autoridades
monetarias de USA han dicho que el país se encuentra
en un camino de recuperación económica
pero aparece un gran desafió, tanto a nivel nacional
como mundial en el ámbito de la salud, que es
la lucha contra la gripe porcina H1N1 la cual ha dejado
mermas en comercios, principalmente en países
de la Latinoamérica y particularmente, más
en el sector de turismo, derivado de los anuncios de
riesgo de una pandemia emitidos por la Organización
Mundial de la Salud.
II.
Situación Macroeconómica
De
2004-2007 la economía hondureña creció
a tasas superiores al 6%, este crecimiento notable fue
impulsado por la demanda interna influida por crecientes
remesas y por la dinámica de las exportaciones,
especialmente las no tradicionales. Dicho crecimiento
económico impulso un avance en la reducción
de la pobreza, en la medida que desde el 2005 el índice
de pobreza se redujo en cinco puntos porcentuales para
alcanzar 60,2% al 2007 de acuerdo a datos del Banco
Interamericano de Desarrollo. Durante el mismo periodo
de tiempo, la pobreza extrema se redujo de 47,1% a 35,9%.
En
el 2008 se experimentó una desaceleración
del crecimiento de 4% de un 5,5% esperado de acuerdo
con datos del Banco Central de Honduras (BCH), en un
entorno externo desfavorable con el aumento de los precios
internacionales del petróleo y los alimentos,
que se combinó con la desaceleración de
la economía de los Estados Unidos, afectando
por un lado, las exportaciones hacia ese país,
que no obstante, sigue siendo el principal destino de
los productos hondureños representando el 40,6%
de valor total exportado de USD 2,650.9 millones en
dicho año sobre todo en la industria textil y
por otro lado, las remesas enviadas desde ese país
representaron el 96% del total recibido en ese mismo
año, las cuales ascendieron a USD2,700.5 millones
un 7,5% más con respecto al año 2007,
pero no con lo proyectado por el BCH.
La
tasa de inflación cerró en 10.8% a diciembre
de 2008 como consecuencia de la desaceleración
de los precios de los commodities (alimentos y petróleo)
del aumento de la demanda doméstica, después
de haber alcanzado 6.9% en 2007.
En
2007, el saldo deficitario de Cuenta Corriente de la
Balanza de Pagos ascendió al 10% del PIB. Este
resultado se deriva de la profundización del
déficit de la balanza comercial como consecuencia
del aumento de las importaciones. En 2008, el deterioro
del déficit de la Cuenta Corriente cerró
cerca del 15% del PIB, por la mayor elevación
de las importaciones y la desaceleración del
crecimiento de las remesas.
Las
Reservas Internacionales Netas (RIN) cayeron durante
2008 a USD2,442.9 millones un 2,2% con respecto al año
2007, dicha tendencia se ha mantenido al 25 agosto de
2009 presentando una disminución de USD321 millones
con respecto a diciembre de 2008, equivalentes a tres
y medio meses de importaciones, debido al aumento del
déficit de la balanza comercial, la contracción
del sector de la construcción de USA que ha reducido
el envío de remesas al país y también,
al congelamiento de fondos por parte de la cooperación
internacional (multilaterales y bilaterales) para la
ejecución de programas y proyectos de apoyo presupuestario
y a la balanza comercial derivado de la actual crisis
política.
El
perfil del endeudamiento externo del país es
más sostenible como consecuencia de las iniciativas
de condonación de deuda (HPIC, MDRI, Cuenta del
Milenio) y particularmente la condonación de
más de US$ 1.400 millones por parte del BID.
En 2007 y 2008 la deuda pública externa total
llegó a un 18.3 y 18.70% del PIB, respectivamente.
Lo cual significa que por cada lempira producido por
la economía nacional el gobierno debe a los acreedores
19 centavos y no 65 como los niveles de endeudamiento
que se tenían en el pasado.
En
materia fiscal, tanto en el Gobierno del Presidente
Ricardo Maduro (2002-2006) como el de Manuel Zelaya
(2006-2009) se observan niveles crecientes de recaudación
tributaria con la diferencia que en el primero se aprobaron
tres ajustes estructurales y ninguno en el Gobierno
del Presidente Zelaya cumpliendo su promesa de campaña
pero los efectos de los ajustes de la administración
Maduro coadyuvaron a cumplir con las metas de recaudación
fiscal de la Administración Zelaya permitiendo
atender las distintas necesidades sociales, económicas,
productivas e infraestructura hasta el año 2007.
En el 2008 y a mediados 2009 se observa una disminución
en los ingresos tributarios producto de la caída
del comercio exterior, remesas familiares y el aumento
del desempleo, así como un gasto corriente insostenible.
III.
Impacto de la Crisis Económica Mundial en Honduras
En
el sistema financiero de Honduras, los títulos
tóxicos no produjeron pérdidas como es
el caso de las instituciones financieras de USA y Europa,
pues este había evitado este tipo de inversiones
como es el caso también de la banca centroamericana,
lo cual ha sido uno de los principales detonantes de
la actual crisis económica mundial en muchos
países.
El
impacto de la actual crisis económica mundial
en la economía hondureña ha sido principalmente
en la disminución del envío de remesas,
en la entrada de inversión extranjera directa
y en las exportaciones, así como la disminución
del acceso al financiamiento de líneas de crédito
de instituciones financieras internacionales y en cierto
grado en el aumento en los precios del petróleo
y alimentos cerrando en el 2008 con una tasa de inflación
de 10,8%.
Derivado
de lo anterior, el Gobierno de la administración
Zelaya tomó decisiones proactivas para contrarrestar
los efectos negativos antes mencionados, aplicando una
política monetaria expansionista y política
fiscal expansiva estimulando la demanda interna, la
inversión y el gasto público.
Ambas
políticas económicas crearon una situación
de liquidez exagerada para el tamaño de la economía
nacional, lo que conllevó al BCH en agosto de
2009, a aumentar en 50 puntos básicos la Tasa
de Política Monetaria pasando de 4.0 a 4.5% para
proteger las RIN, mantener el tipo de cambio y aumentar
la tasa de interés en cuentas de ahorro.
IV.
Panorama Económico, Político y Social
El
panorama económico actual de Honduras es muy
incierto y hasta la fecha lleno de daños económicos,
políticos y sociales que dejaran una huella muy
amarga en la población hondureña. A nivel
económico, de seguir la crisis política
se devaluará significativamente el lempira con
respecto al dólar, debido a la disminución
de las RIN y en la ejecución de proyectos públicos,
posibles déficits presupuestarios, así
como caer en una posición de desequilibrio macroeconómico
muy agudo. A nivel político, el deterioro y rupturas
de relaciones diplomáticas, comerciales y de
financiamiento con multilaterales y bilaterales, así
como el riesgo de no reconocer y apoyar internacionalmente
las próximas elecciones de noviembre de 2009.
A nivel social, se pierdan todos los esfuerzos y resultados
logrados en reducción de la pobreza y pobreza
extrema así también, como el aumento de
la delincuencia, vandalismo y una población polarizada,
principalmente por la falta de empleo y antipatía
con el nuevo gobierno.
Por
otra parte, analizando el desempeño de la economía
nacional en últimos dos años sin el escenario
de crisis política actual, las autoridades monetarias
y fiscales seguramente sólo debían haberse
enfocado en crear un clima favorable para atraer la
inversión externa, incentivar las exportaciones
y en mantener una disciplina fiscal, así como
fortalecer los sistemas de país para la ejecución
más transparente, expedita y efectiva de los
distintos programas y proyectos de inversión
pública para contrarrestar los efectos de la
crisis económica mundial.
Honduras
en el corto plazo como prioridad debe superar primero
la actual crisis política que atraviesa el país
porque aunado al impacto de la crisis económica
mundial, resulta muy difícil para cualquier país
sub administrado crear y aplicar políticas económicas
sin contar con acceso a recursos externos para ejecutar
proyectos de inversión pública y privada
de gran envergadura, financiar déficit fiscales,
el cual ayuda a mantener una estabilidad macroeconómica.
Indistintamente
superada o no la crisis política el resultado
será una disminución en el corto y mediano
plazo de las inversiones extranjeras directas y salidas
flujos de capital en el país producto del incremento
del riesgo de país y riesgo político provocando
mayor desempleo y por ende problemas sociales.
De
no superarse la crisis política, podría
agudizarse más las pérdidas en el sector
turismo y en la empresa privada aún y cuando
la economía americana está presentando
signos de recuperación, debido a la pérdida
de activos públicos y privados, ventas en el
sector empresarial e incremento en la inseguridad nacional
ocasionado por las manifestaciones violentas de los
grupos de resistencia nacional que exigen la restitución
del Presidente Manuel Zelaya por una parte y por otra
parte, los toque de queda implementados por la administración
Micheletti que suspende algunas garantías constitucionales
e individuales a la población como son el derecho
de libre locomoción y el cierre temporal de negocios
con el objeto de mantener el orden en la población
y evitar mayores conflictos.
Por
otro lado, las remesas podrían crecer en el mediano
plazo, debido a que el precio de la vivienda promedio
en Estados Unidos se ha incrementado en los últimos
3 meses, lo que ha llevado señales positivas
al mercado inmobiliario de ese país. Sin embargo,
para ese entonces, si la crisis política actual
continua, Honduras presentaría profundos desequilibrios
macroeconómicos.
Con
respecto a la deuda externa el problema podría
ser el de incumplimiento de pagos por un lado, y por
otro, la pérdida de oportunidades de financiamiento
externo derivado de los esfuerzos del país en
lograr un margen fiscal más amplio de endeudamiento
(de 65% en 1997 a 19% en el 2007) producto de las iniciativas
condonación de deuda externa.
En
el sector financiero, la morosidad podría incrementarse
aún más, debido a los niveles actuales
de endeudamiento de acuerdo con datos de la Comisión
Nacional de Bancos y Seguros (CNBS), el número
de personas registradas en la Central de Riesgos ascienden
cerca de 800,000 personas lo que significa que de una
población de 7.7 millones de habitantes, el 10.4%
está en morosidad lo cual no pueden optar nuevos
créditos y por otro lado, el 60.2% de la población
no puede acceder a créditos en instituciones
financieras porque están inmersa en la pobreza.
El
desempeño en el combate de la pobreza observado
en el 2007, se ve amenazado por posibles aumentos en
los precios y en especial en el petróleo y alimentos,
lo que requiere un mayor énfasis de las políticas
públicas para promover el cumplimiento de las
metas fijadas por el país en la ERP, en consonancia
con las Metas de Desarrollo del Milenio (MDG) para el
2015.
Lo
anterior, ratifica que Honduras sin inversión
y financiamiento externo presenta un escenario poco
alentador en lo que respecta a la eficacia y efectividad
en la creación y aplicación de políticas
económicas orientadas a generar crecimiento económico
y desarrollo.
Finalmente,
en el sector salud, de no tomarse medidas correspondientes
y oportunas para evitar que se propague los casos de
la influenza porcina H1N1 podría en el corto
plazo afectar sustancialmente la economía nacional,
debido a la posible adopción de medidas de cierre
temporales de negocios, centros de enseñanza,
espectáculos públicos, entre otras, por
parte de las autoridades como ha ocurrido en otros países.
V.
Desafíos de Honduras ante la Crisis Económica
Mundial y Crisis Política
Superar
la crisis política que atraviesa el país
y lograr el reconocimiento de las elecciones de noviembre
de 2009 por parte de la ONU, OEA y el resto comunidad
internacional para evitar obstaculizar la formulación
e implementación de políticas públicas.
Las
autoridades monetarias deberán adoptar una política
monetaria flexible de acuerdo con el desempeño
de la economía nacional para contrarrestar potenciales
aumentos en los precios del petróleo y de los
alimentos que afecten a la población más
pobre del país y en mantener estabilidad cambiaria
y de tasas de interés.
Negociar
y aprovechar nuevas oportunidades comerciales a través
de tratados de libre comercio que se muevan dentro del
marco de responsabilidad social empresarial, respeto
al clima laboral y que castiguen políticas desleales
que afecten principalmente al sector empresarial.
Las
autoridades de la Secretaría de Salud, deberán
elaborar e implementar un plan de acción para
evitar que se propaguen los casos de la influenza porcina
H1N1 en la población que podría en el
corto plazo llevar al Gobierno a adoptar de medidas
de cierre temporales de negocios, espectáculos
públicos y centros de enseñanza, entre
otras, afectando el nivel de actividad económica.
Disminuir
la evasión, elusión y defraudación
fiscal para lograr niveles crecientes y sostenibles
de recaudación tributaria a fin de orientar dichos
recursos a los sectores más necesitados y afectados
directamente por la actual crisis económica y
política que atraviesa el país como son
salud, educación, seguridad e infraestructura
vial.
La
creación de mecanismos expeditos, transparentes
y efectivos que permitan el acceso al crédito
al sector empresarial e incentive el consumo de bienes
y servicios nacionales para reactivar la economía
del país.
Incentivos
en el aprovechamiento racional de los recursos naturales,
tanto en la producción, distribución y
exportación de productos agrícolas tradicionales
y no tradicionales como promover la inversión
en infraestructura para la generación y distribución
de energía renovable.
Creación
de Alianzas Público-Privadas para incentivar
proyectos de inversión de gran envergadura en
el país donde los riesgos son compartidos, tanto
para el Gobierno como para la empresa privada.
Mejoramiento, fortalecimiento e integración de
los sistemas de país (SIAFI, UEPEX, Honducompras,
SEPA) para ejecutar de forma expedita, transparente
y efectiva los distintos programas y proyectos de inversión
pública, sin la necesidad de tantos procedimientos
fiduciarios, burocráticos que no agregan ningún
valor a los productos y efectos esperados.
Anexos:
Anexo
1: Dar clic para aumentar

Anexo
2: Dar clic para aumentar

Anexo
3: Dar clic para aumentar

Anexo
4: Dar clic para aumentar
